PSG BICAMPEÓN DE LA CHAMPIONS: VENCIÓ A ARSENAL POR PENALES Y VOLVIÓ A HACER HISTORIA

El Paris Saint-Germain volvió a consagrarse campeón de la Liga de Campeones de la UEFA tras derrotar en la ronda de penaltis al Arsenal londinense en el estadio Puskás Arena de Budapest.
Deportes30 de mayo de 2026
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Stuart Franklin / UEFA / Gettyimages.ru

La final de la UEFA Champions League 2025/26 prometía un espectáculo entre dos de los equipos más ofensivos de Europa, pero terminó convirtiéndose en una batalla táctica marcada por la tensión, la cautela y el desgaste físico. En el imponente escenario de Budapest, el Paris Saint-Germain volvió a demostrar por qué domina actualmente el fútbol europeo y se consagró bicampeón continental tras derrotar al Arsenal en una dramática definición por penales.

El equipo de Luis Enrique monopolizó la posesión durante gran parte del encuentro, alcanzando un contundente 72% de control del balón. Sin embargo, ese dominio territorial chocó una y otra vez contra la férrea estructura defensiva diseñada por Mikel Arteta, que apostó por proteger una ventaja temprana y resignó prácticamente cualquier ambición ofensiva.

HAVERTZ GOLPEÓ PRIMERO Y ARSENAL SE ATRINCHERÓ

La primera gran emoción llegó rápidamente. Una incursión ofensiva iniciada por Piero Hincapié terminó favoreciendo a Kai Havertz, quien aprovechó un rebote dentro del área para sacar una definición extraordinaria desde una posición muy cerrada y establecer el 1-0 para los londinenses.

El gol alteró completamente el desarrollo de la final. Arsenal retrocedió líneas de manera inmediata, construyó un bloque defensivo compacto y apostó a resistir el asedio parisino. El dato más impactante de la noche refleja con claridad el planteo inglés: durante los 120 minutos, los Gunners registraron apenas un remate al arco. Ese disparo terminó siendo el gol de Havertz.

PSG asumió entonces el protagonismo absoluto. Nuno Mendes y Achraf Hakimi comenzaron a profundizar por las bandas, Vitinha tomó el control del mediocampo y Ousmane Dembélé buscó constantemente generar desequilibrios entre líneas. Sin embargo, la defensa inglesa respondió con disciplina y eficacia.

KVARATSKHELIA DESEQUILIBRÓ Y DEMBÉLÉ EMPATÓ

La final cambió recién a los 61 minutos. Khvicha Kvaratskhelia, el jugador más desequilibrante del encuentro, protagonizó una gran acción individual dentro del área tras una combinación con Dembélé y terminó derribado. El árbitro alemán Jan Seidel no dudó en señalar el punto penal.

Dembélé ejecutó con categoría y venció a David Raya para establecer el 1-1 que reabrió por completo el partido.

A partir de allí aparecieron los espacios que habían estado ausentes durante más de una hora. Arsenal adelantó levemente sus líneas y PSG encontró mayores libertades para atacar. Kvaratskhelia estuvo cerca de firmar una obra maestra individual, pero su remate se estrelló contra el poste.

Arteta buscó reaccionar con los ingresos de Gabriel Martinelli, Viktor Gyökeres y Noni Madueke, mientras Luis Enrique apostó por Bradley Barcola, cuya velocidad revolucionó el tramo final del encuentro.

El joven extremo francés generó varias ocasiones claras y obligó a Raya a transformarse en figura para sostener con vida a los ingleses. Vitinha y Désiré Doué también tuvieron oportunidades para evitar el tiempo suplementario, aunque sin la precisión necesaria.

EL ALARGUE Y EL AGOTAMIENTO

Durante los 30 minutos adicionales, PSG mantuvo la iniciativa y siguió siendo el equipo más ambicioso. Arsenal resistió apoyado en el sacrificio colectivo y en las intervenciones de su arquero.

El desgaste físico comenzó a ser determinante. Vitinha y Marquinhos abandonaron el campo extenuados, mientras Dembélé dejó el terreno de juego lesionado. Del lado inglés, Gyökeres intentó aportar profundidad ofensiva, aunque sin lograr modificar la tendencia del encuentro.

Barcola volvió a tener la ocasión más clara del suplementario, pero nuevamente apareció Raya para impedir el segundo gol parisino.

UNA DEFINICIÓN DRAMÁTICA DESDE LOS DOCE PASOS

La Champions terminó resolviéndose en la instancia más cruel del fútbol.

Gonçalo Ramos y Viktor Gyökeres convirtieron los primeros disparos de la serie. El primer golpe llegó cuando Eberechi Eze envió su remate fuera del arco. Más tarde, David Raya sostuvo las esperanzas del Arsenal con una notable atajada frente a Nuno Mendes.

Sin embargo, el desenlace favoreció al campeón vigente. En el último penal de la serie, Gabriel falló su ejecución y sentenció la suerte de los londinenses.

El PSG celebró entonces una nueva conquista continental y confirmó que atraviesa la era más exitosa desde su fundación en 1970.

LA CONSAGRACIÓN DE UNA DINASTÍA EUROPEA

Más allá de que la final estuvo lejos de ser brillante desde lo futbolístico, el resultado consolida la obra construida por Luis Enrique. El técnico español logró transformar a PSG en un equipo competitivo, equilibrado y ganador, capaz de sostener su dominio en el máximo escenario europeo.

Con dos Champions League consecutivas, el club parisino deja de ser una potencia emergente para convertirse definitivamente en una referencia histórica del fútbol continental. Budapest fue el escenario de una nueva coronación y también la confirmación de que el PSG ya no persigue la gloria europea: ahora la administra.

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