TUCUMÁN ACTIVA LA MEMORIA: A 50 AÑOS DEL GOLPE, EL PODER POLÍTICO BUSCA RECONSTRUIR SENTIDO Y CONSENSO

En un contexto nacional atravesado por tensiones ideológicas y debates sobre el pasado reciente, el Gobierno de Tucumán impulsa espacios de memoria y reflexión como herramienta política para fortalecer la democracia y reconstruir el diálogo social.
Tucuman22 de marzo de 2026
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El ministro de Gobierno y Justicia, Regino Amado, recibió al licenciado en Ciencias Políticas Julio Bárbaro, quien visitó Tucumán acompañado por la periodista Carmela Bárbaro, en el marco del ciclo de conferencias del Archivo Histórico de Tucumán: “Archivo y Memoria. A 50 años de 1976”

A medio siglo del Golpe de Estado de 1976, Tucumán decidió no quedar al margen de una discusión que sigue marcando la identidad política argentina. Con una fuerte impronta institucional, el Ministerio de Gobierno y Justicia abrió un ciclo de encuentros que, lejos de ser meramente conmemorativos, buscan instalar una agenda activa sobre memoria, democracia y futuro.

En ese marco, el ministro Regino Amado recibió al dirigente y analista político Julio Bárbaro, figura con peso propio en la interpretación del peronismo y la historia reciente. La visita, que incluyó también a la periodista Carmela Bárbaro, se inscribe dentro del ciclo “Archivo y Memoria. A 50 años de 1976”, una iniciativa que combina revisión histórica con construcción política contemporánea.

El encuentro no fue menor: participaron funcionarios clave del esquema institucional como Raúl Albarracín, Daniel García y Katherina Mazzuco, lo que evidencia que la propuesta trasciende lo simbólico y se posiciona como una política de Estado dentro de la gestión provincial.

Desde el oficialismo tucumano entienden que la memoria no puede quedar atrapada en el pasado, sino que debe funcionar como una herramienta para leer el presente. En esa línea, Albarracín fue claro: acercar testimonios de protagonistas no solo permite comprender lo ocurrido, sino también proyectar una sociedad más justa y cohesionada. Traducido al lenguaje político: disputar el sentido de la historia para influir en el rumbo del futuro.

La agenda incluyó una visita al Archivo Histórico de Tucumán, donde se desarrolla la muestra central del ciclo, y una disertación en la Facultad de Derecho que marcó el cierre de las jornadas. Por allí ya habían pasado figuras como Ceferino Reato y Ricardo Gil Lavedra, ampliando el espectro de voces y consolidando el perfil plural del espacio.

Pero el dato político más relevante no estuvo solo en la agenda, sino en el mensaje. Bárbaro planteó la necesidad urgente de reconstruir el diálogo entre los argentinos y abandonar la lógica de la confrontación permanente. En un país donde la grieta sigue siendo un activo electoral pero un pasivo social, el planteo no es ingenuo: es una señal de época.

Por su parte, Amado reafirmó el alineamiento con el gobernador Osvaldo Jaldo, destacando que estas políticas forman parte de una estrategia más amplia donde memoria, participación y debate son pilares para consolidar la democracia. En términos políticos, el mensaje es claro: Tucumán busca posicionarse como una provincia que no solo gestiona, sino que también construye relato y liderazgo en el escenario nacional.

A 50 años del quiebre institucional más profundo de la Argentina, la pregunta ya no es solo qué pasó, sino qué hacemos con ese pasado. Tucumán, al menos, decidió dar una respuesta: convertir la memoria en acción política.

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