NO ES EL FRÍO: LA VERDAD DETRÁS DE LAS ENFERMEDADES INVERNALES

Una especialista de la Universidad de Westminster desmonta un mito popular: el frío no causa resfríos ni gripe, aunque sí crea el escenario ideal para que los virus se propaguen.
Salud02 de abril de 2026
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Imagen ilustrativa. Gettyimages.ru

Durante décadas, la idea de que el frío enferma dominó el sentido común. Sin embargo, investigaciones recientes —explicadas por la profesora Manal Mohammed— aclaran que las infecciones respiratorias no son provocadas por la temperatura, sino por virus.

Entonces, ¿por qué aumentan los casos en invierno? La respuesta está en una combinación de factores que convierten a esta estación en el terreno perfecto para el contagio.

Por un lado, el aire frío y seco favorece la supervivencia de los virus fuera del cuerpo. Las gotículas respiratorias se vuelven más livianas, permanecen más tiempo en el aire y facilitan la transmisión entre personas.

Además, el propio organismo se vuelve más vulnerable. Las bajas temperaturas pueden afectar las defensas en la nariz y las vías respiratorias, mientras que la calefacción en ambientes cerrados reseca el aire y reduce la eficacia de la mucosidad, una barrera clave contra los patógenos.

El comportamiento social también juega un rol central: en invierno, las personas pasan más tiempo en espacios cerrados y poco ventilados, lo que incrementa significativamente el riesgo de contagio.

A esto se suma un factor silencioso: la menor exposición al sol reduce los niveles de vitamina D, fundamental para el sistema inmunológico.

El mensaje es claro: el frío no enferma por sí solo, pero sí potencia todas las condiciones para que los virus circulen con mayor facilidad. Entender esta diferencia no es menor: permite enfocar la prevención en lo que realmente importa —ventilación, higiene y fortalecimiento del sistema inmune— y no solo en abrigarse más.

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