LA UNT ENTRA EN SU HORA DECISIVA: VOTO NOMINAL, DISPUTA ABIERTA Y UN FINAL QUE PUEDE CAMBIAR EL RUMBO UNIVERSITARIO

El proceso electoral en la Universidad Nacional de Tucumán avanza hacia una definición cargada de tensión política e institucional. Con un nuevo sistema de votación nominal y solo dos fórmulas en carrera, la Asamblea Universitaria del 20 de mayo será el escenario donde se juegue continuidad o cambio en la conducción académica.
Tucuman08 de abril de 2026
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Sergio Pagani y Mercedes Leal, rector y vicerrectora, que conducen la Universidad Nacional de Tucumán (UNT).

La cuenta regresiva ya comenzó. La Universidad Nacional de Tucumán transita un proceso electoral que no solo definirá autoridades, sino también el perfil político y académico que marcará su rumbo en los próximos años. El cronograma tiene un punto de inflexión claro: el 20 de mayo a las 9 de la mañana, cuando la Asamblea Universitaria sesione de manera definitiva para elegir al nuevo rectorado.

Pero no se trata de una elección más. El cambio más significativo es el abandono del voto secreto en favor de un sistema nominal, donde cada uno de los 161 asambleístas deberá expresar públicamente su decisión. Este giro introduce una lógica distinta: mayor transparencia formal, pero también mayor exposición política, en un contexto donde las alianzas, presiones y posicionamientos quedarán al descubierto.

El proceso previo ya está en marcha. Durante los próximos días se terminarán de conformar las candidaturas de electores, decanos y representantes ante la Asamblea, consolidando un mapa de poder interno que será determinante. No es menor: la elección del rector no se define solo por nombres, sino por la arquitectura política que se construye en cada facultad.

En este escenario, la disputa se presenta polarizada. Dos espacios competirán por la conducción de la universidad, con la posibilidad concreta de que se ratifique la actual fórmula Pagani-Leal o que emerja una alternativa que capitalice el desgaste de la gestión. La Junta Electoral tendrá un rol clave en las horas previas, al analizar impugnaciones y validar definitivamente las candidaturas.

El nuevo sistema de votación introduce, además, un elemento de presión inédita. El voto “a viva voz” elimina zonas grises y obliga a cada actor a asumir públicamente su posicionamiento. Para algunos, esto fortalece la institucionalidad; para otros, abre la puerta a condicionamientos políticos internos que podrían afectar la autonomía universitaria.

El calendario apremia. En menos de un mes y medio, la UNT no solo elegirá autoridades: definirá si continúa un modelo de gestión o si abre una nueva etapa. En un contexto nacional donde las universidades públicas enfrentan desafíos presupuestarios y tensiones con el poder político, lo que ocurra en Tucumán no será un hecho aislado.

La elección del 20 de mayo, entonces, no será solo un trámite institucional. Será una prueba de fuerza, de liderazgo y de legitimidad. Y, sobre todo, un termómetro del clima político que atraviesa hoy a una de las casas de estudio más influyentes del norte argentino.

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