RIVER IMPUSO SU JERARQUÍA Y VENCIÓ A ALDOSIVI EN EL MONUMENTAL

El equipo dirigido por Eduardo “Chacho” Coudet se impuso 3-1 en casa y sostuvo su protagonismo en el Torneo Apertura 2026. Con reacción y contundencia en el tramo final, el Millonario volvió a mostrar peso propio.
Deportes27 de abril de 2026Francisco O CisneroFrancisco O Cisnero
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River Plate volvió a hacerse fuerte en el Monumental y derrotó 3-1 a Aldosivi en un partido que combinó dominio, momentos de tensión y una resolución contundente. En una nueva etapa bajo la conducción de Eduardo Coudet, el equipo mostró carácter para resolver un encuentro que por momentos se le volvió incómodo.

River asumió el protagonismo desde el inicio, con posesión y presión alta, aunque le costó traducir ese dominio en situaciones claras. Recién sobre el cierre del primer tiempo logró quebrar el cero: Giuliano Galoppo apareció en el área para marcar el 1-0 y poner justicia en el marcador.

En el complemento, el desarrollo cambió. Aldosivi aprovechó una desconcentración defensiva y encontró el empate, generando incertidumbre en Núñez. El 1-1 obligó a River a reaccionar, y ahí apareció el peso del equipo.

Facundo Colidio volvió a inclinar la balanza a pocos minutos del final, definiendo con precisión para el 2-1. Y cuando el partido se moría, con la visita lanzada en busca del empate, llegó el golpe definitivo: Kendry Páez encabezó una contra letal y selló el 3-1 en casa.

Más allá de algunos pasajes irregulares, River mostró lo que necesitan los equipos que pelean arriba: capacidad de reacción y contundencia en los momentos clave. No fue una actuación perfecta, pero sí una victoria con mensaje: el equipo de Coudet está en construcción, pero ya compite con autoridad.

CUANDO GANAR NO ALCANZA: EL ARTE DE SUFRIR GANANDO

Dicen que el fútbol es un estado de ánimo, pero el de River ya es una condición médica. Porque claro, el equipo gana 3-1… y el hincha igual termina revisándose la presión.

El sábado en el Monumental pasó algo muy argentino: River hizo lo que tenía que hacer, ganó, metió tres goles, mostró momentos de buen fútbol… y aun así dejó esa sensación rara de “esto en otro partido se complica”. Porque el hincha millonario no mira el resultado: mira el desarrollo, sospecha del entretiempo y desconfía del 2-1 como si fuera una estafa emocional.

Y ahí aparece el nuevo DT, el Chacho Coudet, que recién aterriza y ya entendió la lógica del club: no alcanza con ganar. Hay que gustar, golear, convencer… y si se puede, que el rival firme un acta reconociendo la superioridad antes de irse.

El partido tuvo de todo. Dominio, control, un gol que trajo tranquilidad… y el infaltable momento en el que el rival empata y en la tribuna se activa ese pensamiento colectivo: “otra vez no, por favor”. Ese instante donde nadie habla, pero todos recuerdan finales traumáticos, como si el fútbol fuera una saga de terror.

Pero esta vez no. Esta vez River reaccionó. Metió el segundo, acomodó el partido y, cuando Aldosivi ya estaba jugado, apareció Kendry Páez para el tercero. Gol de contra, de esos que ves después en el resumen y decís “qué bien resuelto”… pero que en la cancha te agarra subiendo la escalera con una gaseosa tibia y te lo perdés.

Igual, el hincha no se relaja. Nunca. Porque sabe que esto es River: un equipo que puede hacerte disfrutar… pero jamás sin antes hacerte sufrir un poco. Como esas series que sabés que terminan bien, pero igual te tienen en tensión hasta el último capítulo.

Al final, victoria, tres puntos y a otra cosa. Aunque en el fondo, todos lo saben: el próximo partido arranca 0-0… y con la presión en 14.

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